El mundo Okuda

Carla Paira
23 - 12 - 2017
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Le llaman el Banksy de España, un artista multidisciplinar con obra dispersa por más de 20 países. Grafitero desde de los 90, con su propio estilo pop surrealista, es referente generacional, recorrió ferias, eventos y galerías de todo el mundo.

Las estructuras geométricas y estampados multicolores se unen con cuerpos grises y formas orgánicas en piezas artísticas que podrían catalogarse como Surrealismo Pop con una clara esencia de la calle son fácilmente reconocibles. Entre sus hazañas, que lo convirtieron en un ícono mundial dentro del mundo del arte, se encuentra el haber pintado la Iglesia Skate, en Llanera, Asturias. Una iglesia que fue transformada en un skate park tras un llamamiento de micromecenazgo organizado a través de una plataforma de crowdfunding especializada en proyectos culturales y a la que se sumaron un centenar de donantes y la marca RedBull.

Fue justamente un punto de inflexión en su carrera porque llegó a todo el mundo, a partir de allí comenzó a tener muchos proyectos y según él: “a vivir muy bien”. Y agrega: “Estuve un año entero haciendo entrevistas para medios de muchos países, desde Brasil a Indonesia”.

Después, de la Iglesia Skate, sus pinturas decoraron tres iglesias más: una en Marruecos, otra en Arkansas y una muy particular en Denver: The International Church of Cannabis, templo de consumo de marihuana.

Uno de sus edificios en Hong Kong: “No hago bocetos porque, con tantos proyectos como tengo, no tendría tiempo libre. Cuando estoy abajo, pienso lo que voy a hacer y me hago un esquema mental; y, cuando subo, lo ejecuto”.

Además de iglesias, se sumaron muros, edificios, cuadros, esculturas y fotografías que están en India, Mali, Mozambique, Estados Unidos, Japón, Chile, Brasil, Perú, Sudáfrica, México y todo el continente europeo. En su obra, arquitecturas geométricas multicolores se funden con formas orgánicas, cuerpos sin identidad, animales sin cabeza, multitud de símbolos enfrentados que incitan a la reflexión. Un lenguaje iconográfico único y muy especial.

Oscar San Miguel, o mejor dicho Okuda tiene 37 años y nació en Santander, España. Proviene de una familia de gastronómicos, por eso dice que le place el buen comer, es Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid. Y desde sus inicios en el año 1997, sus trabajos en vías y fábricas abandonadas de su ciudad natal fueron claramente reconocibles. Paralelamente también comienza a producir obras más intimas en su estudio, con las que a partir del 2009 evoluciona hacia un camino más personal.

 

“Cuando empecé estaba más metido en el mundo del graffiti y sin unas metas claras. La única idea era crear un alter ego tras el que ocultar mi identidad, lo cual tiene su gracia, pero desde el principio yo iba más allá con las letras de mi nombre, con los contenidos dentro de ellas y con las formas hasta que dejé de lado por completo las letras en ese ir más allá. Al final es una cuestión de identidad visual que es más importante que el propio nombre. Ahora ves una obra mía y ves a Okuda, pero no lees Okuda y eso es más interesante que ver el nombre”. Hoy es un creador multidisciplinar que hizo de todo. “Pero estoy siempre pensando en nuevas cosas y quiero hacer algo en vídeo”, apunta.

Aunque la prensa no se ocupe mucho de él, afirma que el 50 por ciento de su obra se vende directamente por Internet. Y dice: “La galería tradicional tiene que sufrir un gran cambio porque hoy un artista puede mover a través de la Red él solo su obra, sin necesidad de representantes, marchantes, galeristas u otro tipo de intermediarios. Lo bueno -y lo malo- de Internet es que tú puedes hacerte tu propio marketing y mostrarte al mundo como tú quieres. Eres tú en directo con el que tiene interés por ti. Punto. ¡Es magia!”.

Sus trabajos tal vez plantean contradicciones sobre el existencialismo, el universo, el infinito, el sentido de la vida, la falsa libertad del capitalismo, y muestran un claro conflicto entre la modernidad y nuestras raíces; en definitiva, entre el ser humano y él mismo.

La mayoría de su obra se desarrolló en la calle, es su espacio preferido porque “hay una comunicación continua con todo tipo de gente, esa es la magia de la calle”. Pero a diferencia de otros artistas que usan el espacio público para su obra, Okuda prioriza lo artístico sobre lo social. “El arte es algo que te tiene primero que enamorar visualmente. Por mucho concepto que haya detrás si el recorrido visual de una obra empieza y acaba en un minuto, a mí no me gusta. Por ejemplo, Banksy es un genio, pero la lectura visual la hago en un segundo por eso amo más a Murakami o al Bosco porque puedes estar una hora viendo un cuadro y vuelves a la semana que viene y ves cosas nuevas. El discurso político es genial para el arte de la calle, es una lectura que va ha hacer todo el mundo y es un arte muy social, pero lo mío es arte más visual y con más sentimiento”.

A pesar que gran parte de su obra está dedicada al mural, Okuda se ha podido mantener financieramente con sus creaciones. Y por esa razón dice sentirse al margen del mercado del arte, porque contó con marcas que hicieron de mecenas, y por tanto, no depende de galerías que vendan su obra. “El mercado del arte es un monstruo con normas raras. Estoy en él, pero no me interesa nada”, afirma.

Okuda, no tiene pareja, familia y prefiere estar lejos de los compromisos. Dice que no le interesa la política y le parece nefasta. Vive en Madrid porque según él, tiene una luz increíble y su cielo es siempre azul. La buena vida, indica: “Para mí, el lujo es poder viajar por trabajo a 20 países cada año o tener unos días libres en Tahití. Vivo en un ático con terraza en Madrid, lo que siempre había soñado. No tengo coche, ni siquiera tengo carnet. Me muevo en bici. Y vengo de familia con restaurante, así que me encanta comer bien, pero me gusta cocinar en casa».

Un ranking de sus obras más asombrosas podría ser:

1. Iglesia Skate, Llanera, Asturias.

2. 11 mirages of freedom, Marruecos.

3. Movember, Villaverde, Madrid.

4. Grey Concrete, Lieja, Bélgica.

5. Huellas, Santander.

6. El oso, Reinosa, Cantabria.

7. Oso Okuda, Hong Kong.

Más info: http://okudart.es/showcase/