Durante septiembre La Comedia se conecta

Juan Rozzi
08 - 09 - 2017
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Seis personajes en busca del wifi

“Mi vecino es un wifi”, la obra que hizo reir a más de cuatro mil espectadores vuelve a presentarse los sábados de septiembre en el teatro de la calle Mitre 958. 

En estos tiempos donde abundan los problemas de comunicación, Mi Vecino es un Wifi los aborda desde el humor y la crítica. La obra cuenta la historia de un grupo de vecinos que habitan un edificio hipertecnológico que, para evitar el contacto con los demás, solucionan todo de manera virtual. Pero una falla en el sistema provocará el cruce entre estos personajes desatando las más disparatadas situaciones. 

Este elenco puramente rosarino, compuesto por Marina Lorenzo, Tincho Ovando, Mumo Oviedo, María Laura Silva, Juan Pablo Yevoli y Romina Tamburello bajo la dirección de Juan Nemirovsky y la asistencia de Simonel Piancatelli, interpretan una comedia de enredos atravesada por la tecnología. Este proyecto surge desde la dramaturgia de Juan Pablo Giordano y cuenta con la producción del Teatro La Comedia.

Juan Nemirovsky y Pablo Giordano, director y dramaturgo respectivamente, nos cuentan más en profundidad los pormenores de esta obra. 

¿Cómo surge la idea del proyecto?

Juan Pablo Giordano: Era la época de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. Lo primero que se vino a la cabeza fue la Villa Olímpica: 3 mil departamentos que iban a albergar a más de 17 mil atletas, con un sistema conexiones sin precedentes, con aplicaciones exclusivas solo para quienes estuvieran en la villa, pero que ni bien comenzaron a llegar los atletas la mitad de todos esos dispositivos no funcionaba. Coincidió además con un viaje que hice a Japón, donde me sorprendió ver que la tapa del inodoro del hostel era electrónica y tenía un dispositivo que al abrir la puerta del baño se levantaba automáticamente. Además de la inexistencia del objeto llave. Todo con tarjeta y si no había tarjeta puerta con password. 

De repente tuve el espacio frente a la hoja en blanco: un edificio inteligente, ultramoderno, donde todo se maneja a través de una aplicación de tu celular (como instancia superadora a la tarjeta y al password), enorme como la Villa Olímpica de Rio de Janeiro, ubicado en la ciudad de Rosario, en el año en el que fueron récords los cortes de luz. ¿Qué pasa cuando a tanta inteligencia electrónica se le corta la luz? Pasa a tener el coeficiente intelectual de un perro salchicha, diría el personaje que abre la obra, un plomero que soluciona todo tipo de pérdidas desde su teléfono celular. Una vez establecido el espacio aparece la obra; una comedia de situaciones, de enredos, de puertas. Personajes que entran y salen, parejas que se pelean, la pretensión de vivir aislado del mundo. Y el colmo de la comunicación del siglo 21: alguien que le envía cartas de amor, escritas con puño y letra a una vecina que ocultando su verdadera identidad, porque le escribiera a través de una red social, ésta delataría que quien está del otro lado es un verdadero perdedor. O como le diría a otro de personaje que acaba de ser abandonado por su novia que se ha hecho un Tinder, un Happen y ha entrado en un grupo de “Divorciadas al acecho”. Pero no solamente en los distintos departamentos encontramos seres antagónicos, dentro de uno conviven dos hermanas, una de ellas, policía, no puede articular palabra y la otra, hippie chamana, vive tratando de “conectarse” con su interior. En ese mundo tecnologizado, complejo e individualista, nuestros personajes se verán obligados a verse las caras por los sucesivos cortes de luz, y porque uno de ellos no soportó tener que usar una aplicación de su celular para cambiarle el cuerito a una canilla.  

¿Qué reflexión les deja la obra?

Juan Pablo Giordano: Internet ha facilitado las comunicaciones. Pero eso generó una ilusión de que al estar más conectados estamos más comunicados. Si me encuentro perdido en una ciudad me puedo comunicar con Google, que está en Palo Alto, California, y me dirá como ir adonde quiero ir. ¿No sería mejor preguntarle a un vecino? Las redes sociales también han creado una ilusión parecida. En plataformas como Facebook o Twitter hay quienes piensan que es un espacio para el debate, y si miramos los comentarios de cada posteo sobre la realidad que nos atraviesa vemos que no hay ningún debate. Creo que la hiperconectividad nos ha vuelto más tímidos. Diferente a la timidez con la que crecimos, con la que veíamos a la chica que nos gustaba y no nos animábamos a hablar. Hoy en día podemos mirar más, y la otra persona saber que la miramos, y los encuentros casuales en la vida real con esa gente con lo que nos "megusteamos" mutuamente sin conocernos son de una timidez inexplicable, extraña. El mundo que construimos sobre esa persona virtual se cae al verla cara a cara. A pesar de tanta tecnología, tanto falso debate, tanta aplicación para encontrar pareja, seguimos siendo sensibles al encuentro con el otro, al que respondemos tímidamente aunque estemos mirándonos todo el tiempo por la pantalla del celular. 

Juan Nemirovsky: De alguna manera las reflexiones que plantea la obra son también las nuestras, casi todo el equipo de la obra estamos pasando los 30 años de edad y eso nos posiciona en el extremo de la categoría de Millenials. Somos una generación que vivió fuertemente el acceso a la tecnología y la llegada del celular a la cotidianeidad, somos un hibrido, con cierta mirada nostálgica por nuestra infancia analógica y también devorados e inmersos en la dependencia tecnológica. Ni tan románticos como para decir que hay que dejar el celular y mirarse a los ojos, ni tan Millenials como para saber manejar bien el Snapchat. 

La obra se presentará todos los sábados de septiembre en el Teatro Municipal La Comedia. Sin dudas una gran opción para divertirse en los tiempos que corren.