La comunicación como derecho fundamental básico de la sociedad

Mariano Pigatto
07 - 08 - 2017
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Desde la asunción del Presidente Mauricio Macri, el derecho a la comunicación que poseemos todos los ciudadanos del país, se ha visto envuelto en un entramado de intereses cuyo único objetivo es restablecer la lógica comunicacional únicamente desde la perspectiva comercial.

La última novedad, en detrimento de la ya otrora Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, resultó ser la fusión de las empresas Cablevisión y Telecom, convirtiéndose de esta manera, en uno de los monopolios más grandes de Latinoamérica. 

Por lo tanto, el nuevo conglomerado ostentará el 42% de la telefonía fija; el 34 por ciento de la telefonía móvil, el 56 de las conexiones a Internet por banda ancha fija, el 35 de conectividad móvil y el 40 de tv paga, es decir, estará presente en todas las formas de comunicación posibles, llamado el ‘cuádruple play’ en busca de la tan mentada convergencia tecnológica que comienza en el año 2018.

No debemos olvidar, que el grupo Clarín, a su vez, es el mayor editor de diarios, propietario de radios líderes y de una de las cadenas de televisión más importantes.

Esta situación se tornó posible ya que desde diciembre de 2015 las regulaciones previas (en particular aquellos artículos que habían merecido un atento examen de la Corte Suprema de Justicia y que en 2013 fueron declarados plenamente constitucionales, referidos a los límites a la concentración de la propiedad de medios) a través de decretos y resoluciones unilaterales que contravienen a su vez la declarada intención de establecer reglas republicanas estables y duraderas para un sector que suele esgrimir la inseguridad jurídica como pretexto para justificar los bajos niveles de inversión, la mala calidad de los servicios y la tendencia a la cartelización.

Por otro lado, Oscar Aguad, Ministro de Comunicaciones nacional, defendió la fusión argumentando que al agregar un cuarto operador al sistema, se crea un mercado más competitivo en un ámbito en donde “no son buenas las comunicaciones”.

Como ciudadanos responsables, debemos tener bien en claro una cosa: la libertad de empresa no es igual a la libertad de prensa. Es más, atenta contra ella. No es casualidad que esta noticia haya sido difundida la misma noche del casamiento de Lionel Messi, cuando todos los ojos de la audiencia estaban posados sobre la 'boda del año'. Los medios de comunicación tienen bien ganado el apodo de cuarto poder, ¿o el primero?.